Edición Enero 2004

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  Autor:  María Teresa Carabaño Melchert Anterior     Trabajo Publicado      Siguiente
Venezuela

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Política-Economía
Golpe a la Información - 24/09/2002




"¿De qué sirve la crítica si no es escuchada?, ¿de qué sirve la libertad de expresión si el poder se encarga de descalificar a priori cuanto cuestionamiento se le hace? El sentido de la crítica que consagra el sistema democrático descansa no sólo en la posibilidad de hacer público un planteamiento sino que lo que se diga produzca rectificaciones..." José Vicente Rangel (El Universal, 27 de julio de 1997).



Antes de los sucesos del once de abril y los días siguientes, yo pensaba que en Venezuela la Libertad de Expresión no había sido censurada, que todos los venezolanos teníamos el derecho a opinar y a recibir la información libremente, que la Opinión Pública podía debatir sin mayores problemas porque tanto opositores como adeptos al gobierno tenían el derecho de dar sus puntos de vistas sin que sus vidas corrieran peligro.

La libertad de expresión y el derecho a la información, ambos consagrados en nuestra constitución, son la bandera de nuestra sociedad democrática, y al verse amenazadas, se vio con temor la posibilidad de una ruptura de nuestro régimen de libertades, y hasta de nuestro propio país.

Desde hace unos meses atrás en nuestro país se venía dando una serie de conflictos entre los periodistas y el gobierno. Con mentiras y amenazas dirigentes del partido del gobierno y hasta sus propios ministros trataron de callar y desprestigiar las investigaciones que periodistas habían llevado a cabo y que mostraban una serie de deficiencias y fisuras del actual gobierno. Pero esto no logró su cometido porque los comunicadores no se amedrentaron y siguieron con su labor de información, hacían valer su libertad y su derecho con la constitución como su respaldo legal, todavía no se censuraba nuestra libertad de expresión, pero sólo todavía.

El once de abril como muchos venezolanos fui a marchar por mi país, por la libertad, por el cese a la intolerancia ideológica que desde hace mucho tiempo se vive aquí, civilizadamente y haciendo valer nuestro derecho a la libre expresión de nuestras ideas y compartiendo un mismo sentimiento tratamos de buscar un camino distinto al rumbo que se estaba -y está- marcando en nuestro país, yo creí por primera vez en mucho tiempo que Venezuela sí podía salir adelante porque somos muchos los que así lo queremos. Sin miedo comenzamos, pero con terror terminamos no solamente por los muertos, los heridos y los saqueos, sino también porque dos días después amanecería un país desinformado, un país sin prensa, sin noticieros, un país sin Opinión Pública.

Por primera vez, desde mi punto de vista, en Venezuela era censurada la libertad de expresión y se nos negaba el derecho a la información veraz.

Censura no es solamente quitarle las señales a los canales de televisión y a las emisoras de radio, aunque recordemos que esto ocurrió el once de abril cuando se cayeron la mayoría de los canales, y la madrugada del trece, cuando RCTV, Televen, Globovisión, CMT y Vale TV pasaron a transmitir la señal del canal del Estado; para mi censura es coaccionar para que sólo exista una verdad, y eso fue lo que hizo este gobierno a través de los Círculo Bolivarianos.

Los noticieros no salieron, la prensa tampoco, no nos llegaba información, aunque en realidad nuestro país se estaba cayendo a pedacitos, y todo porque se utilizó el más bajo de los recursos para que quienes tenían la labor y el deber de informarnos no lo hicieran y fue el de infundir el miedo, jugando con sus vidas, haciéndolos esconderse como los peores criminales.

¿No es esto Censura? Por supuesto que lo es porque mientras ellos preparaban el regreso de quien pasó veintiocho horas fuera del poder, en muchas zonas del país morían más venezolanos, saqueaban comercios y no conforme con esto los quemaban y mientras tanto nosotros en nuestras casas con la incertidumbre de lo que estaba ocurriendo y recibiendo rumores que por no contar con los medios de comunicación no eran ni corroborados ni refutados, hasta los mismos canales se vieron amenazados por hordas enardecidas, llamadas "Círculos Bolivarianos", quienes reclamaban su derecho a la libertad de expresión, cuando eran ellos con sus acciones los que la estaban coartando.

La desesperación de no saber, eso fue lo que vivió Venezuela esos días, porque al no tener vías de acceso confiables a la información nuestra imaginación voló y se convirtió en el arma de la desilusión, porque muchos pensamos que lo que estaba pasando era un claro indicio de que lo que venía era una dictadura y lo peor era que no había marcha atrás.

Prohibido olvidar, esa debe ser nuestra consigna porque como país ya sabemos lo que se siente que se nos quite nuestra libertad de expresión y que por unas horas nuestra visión fuese sólo por un par de ojos, los del gobierno, que se nos negara el derecho de obtener una información imparcial, y que al faltar ambos fundamentos básicos tambaleara nuestra democracia, debemos luchar porque nunca más se vean violentadas, porque en un país acostumbrado a expresar todo lo que se piensa, vivir sin esa libertad sería la muerte.

Por el miedo, la violencia y la incertidumbre ese fin de semana de abril se dio un Golpe a la Información.

Como venezolanos debemos evitar que esto vuelva a ocurrir porque al restringirnos nuestra libertad de expresión y nuestro derecho a la información, nos restringen nuestro derecho a vivir en democracia.

María Teresa Carabaño Melchert
Séptimo Semestre Mención Comunicaciones Publicitarias Escuela de Comunicación Social Universidad Católica Andrés Bello