Edición Abril 2003
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Política-Economía
Irak en la Mira - 03/12/2002


IRAK EN LA MIRA

La Casa Blanca, un año y millones de dólares en antiterrorismo después del 11 de septiembre sacó a un viejo enemigo debajo de la manga para justificar la confusa campaña contra los enemigos de América. Irak está en la mira, y nuevamente Estados Unidos enrumba a una salida militar de consecuencias inesperadas.

Vanos fueron los intentos de Washington de relacionar, al principio, a Sadam Hussein con Al-Qaeda, la justificación ahora son las armas de destrucción masiva que tendría el régimen y que amenaza la seguridad mundial. Oportuno pretexto para intervenir en medio oriente.

Sin embargo el interés por Irak respondería a una estrategia mucho más compleja que abarcaría desde ajustar las cuentas pendientes que quedaron luego de la Guerra del Golfo, en donde el ex presidente George Bush padre liberó Kuwait, pero no logró borrar a Sadam Hussein del mapa.

Otra posibilidad, es que luego de la infructuosa búsqueda del líder de Al-Qaeda, Osama Bin Laden, no hay aun una pieza que mostrar al atemorizado pueblo estadounidense que aun no sale del estupor del 11 de setiembre y que exige una venganza inmediata. Como no encuentran a Bin Laden, bueno es Sadam que reúne todas las condiciones de malignidad para Norteamérica.

También está el asunto del petróleo. Irak es el segundo productor de petróleo después de Arabia Saudita, a quien podrían reemplazar por el reino wahabita, ahora que cada vez sus relaciones son más distantes. En este caso la guerra sería una inversión, sobretodo para que los múltiples empresarios petroleros vinculados a George W. Bush puedan explotar sin el valioso recurso. Como quien dice es un negocio redondo. Gana la industria armamentista y gana la petrolera.

Una guerra sería de lo más conveniente para los políticos norteamericanos que cada vez se vuelve más inflexible y pro militarista, hay todo como para justificar una invasión a la mala, un clima de miedo en la opinión pública que busca desesperadamente un culpable por los atentados al Word Trade Center, una exacerbación del patriotismo y una manera de distraer a la población de otros asuntos más trascendentes.

Según parece, la doctrina parece ser atacar antes de que nos ataquen, pero lo que no cabe en el cálculo norteamericano es que el Medio oriente es una tierra muy sensible y que cualquier intervención producirá rechazo inmediato, y que solo justificará el odio engendrado por los grupos extremistas, como Al-Qaeda y cada vez cuentan con más adeptos en los millones de musulmanes que se toman muy en serio el posible ataque.

Pero para Washington no importa, creen que Medio Oriente es igual a Afganistán, una tierra miserable y cansada de tantas guerras internas, que prácticamente se dejó vencer ante la embestida tecnológica, pero que sin embargo aún no logra la estabilidad a pesar de los esfuerzos de occidente de poner un poco de orden en este empobrecido país.

Un caso sintomático es que en Afganistán no hay un estado nacional, su poder está restringido a la capital protegido casi exclusivamente por tropas extranjeras, pero que no garantizan la seguridad en los territorios dominados por las diversos caudillos que vencieron al régimen Talibán.

La estrategia parecería ser la misma para Irak, que consistiría en bombardear y respaldar una oposición que se enfrente a un ejército profesional y poderoso. ¿Qué harán si es que ganan los opositores?, ¿será tan fácil para una milicia novata e inexperta vencer a un ejercito profesional?

Sin embargo, para el esquema norteamericano, la guerra será corta y solo bastará con el poder militar para doblegar el régimen iraquí, que se caería rápidamente con la llegada de los norteamericanos. Esta vez Norteamérica estará sola y no tendrá aliados locales como en la Guerra del Golfo, lo que representará definitivamente un gran problema.

Hay mucho en juego a parte del petróleo, como el tema de los Kurdos. ¿Qué pasará con ellos una vez tomado el poder?, ¿el nuevo gobierno opositor a Sadam, sabrá arreglárselas para poder resolver eficientemente las demandas de la independencia? ¿o se enfrentarán a una rebelión en donde Estados Unidos se verá obligado a intervenir y que provocaría que el problema se extienda a los países vecinos?

Otro asunto. Sadam Hussein no se dejará atrapar tan fácilmente, antes incendiará los depósitos de petróleo, si es que lo encuentran. En este caso la política estadounidense se vería muy mal con Bin Laden por un lado y Hussein fugados, esto sólo demostraría el fracaso de la política exterior.

Aunque todavía no hay nada decidido ¿qué pasará si la resolución de los inspectores indican que Irak está colaborando en dar información sobre las armas de destrucción masiva? En ese caso probablemente le quedarán dos opciones a la Casa Blanca: o acepta pacientemente los resultados totales de ONU, o se inventa un incidente para entrar en la confrontación.

En esto la historia de la intervenciones norteamericanas tiene ejemplos de sobra, el incidente del Golfo de Tonkin en Vietman, el problema humanitario en Somalia, Kosovo y demás, cuando EEUU quiere entrar en guerra, o busca la oportunidad o la provoca.

Seguramente con Irak la justificación sea que Sadam Hussein está engañando a la ONU pues ellos tiene información de inteligencia de que hay armas de las que no está informando o que han atacado a algún solitario avión que sobrevuela el área de exclusión aérea iraquí.

Embarcada ya en una carrera armamentista, la Casa Blanca trata desde hace tiempo ir convenciendo sobre la necesidad de la guerra contra Irak como el comienzo de una guerra contra el eje del mal que incluye a Irán, Libia, Siria y Corea del Norte, ante la imposibilidad de poder llevar con seriedad la guerra contra el terrorismo en donde sencillamente no hay ningún plan.

La política exterior de Norteamérica trata de vender la idea de que hay guerras justas, como todas las que realiza, en donde siempre otro es el agresor, porque sencillamente EEUU tiene la bendición de Dios y que hay Estados malignos envidiosos de sus libertades y de su felicidad como país, es en resumen el discurso empleado para que evitar responsabilidades y alguna traba moral.

Este pensamiento engendrado desde que Estados Unidos existe, le permite tener cierta amnesia con los desastres que causa, por ejemplo casi nadie habla de los buenos amigos que eran Sadam Hussein con la administración norteamericana allá en los 80´s, cuando ésta lo armó con armas químicas y biológicas para pelear contra Irán.

También se olvidan de que Bin Laden era un amiguísimo de América cuando lo apoyo con millones en armas para pelear contra los rusos en Afganistán. El cinismo y la hipocresía es una doctrina común para la política norteamericana, no sólo el patriotismo, las banderas y los lemas de Dios bendiga a América.

Oscar Segura
Ultimo ciclo en la Escuela de Periodismo “Jaime Bausate y Mesa”. Especializado en periodismo escrito.