Edición Enero 2004

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Cultura
el impacto digital sobre las prácticas humanas - 12/11/2004


El impacto de lo digital sobre las prácticas humanas

En su visita al Mendoza, el artista y filósofo franco-canadiense, Hervé Fischer, considerado como el padre del multimedia en Quebec y calificado de “agitador de ideas interactivas” por Le Monde, disertó sobre las paradojas de la digitalización y la necesidad de recomponer nuestra conciencia crítica frente al “simulacro del mundo virtual”.

Por Diego Pascual

A comienzos del tercer milenio, la especie humana, debe enfrentarse al choque digital que invade todos los sectores de su actividad. Un choque que nos presenta a la tecnología cómo la indiscutible productora de cambios en las sociedades y las ideas y no al contrario.

¿Usted entiende la digitalización como una nueva edad histórica de la humanidad?

Si, yo la llamo la edad de lo numérico. El mundo se ha transformado en un gran código de barras, en una inmensa estadística. Experimentamos un cambio de mentalidad y de civilización mucho más brutal, rápido, extensivo y radical de lo que fue la ruptura del Renacimiento durante el Quattrocento. Ciertamente, la revolución tecnológica no es sangrienta. No mata. Parece inclusive moderada y racional. Pero se instala y se extiende a todas las actividades humanas de manera tan rápida que se vuelve violenta. Su eficacia es tal, en todos los ámbitos- la guerra, la ciencia, el comercio, el arte, lo imaginario, la política, la vida privada- que no es exagerado afirmar que transformará de manera profunda y para siempre nuestra actual concepción del mundo.

Estas tecnologías numéricas evolucionan más rápido que nuestras ideas....

Desgraciadamente si, las tecnologías progresan mucho más rápido que las ideas. La revolución tecnológica deja a nuestra conciencia a rastras, la pantalla catódica inhibe nuestro espíritu crítico, los íconos electrónicos nos hechizan, e intelectuales errantes nos proponen llamar a esta pérdida del sentido como posthumanismo. Yo aún no entiendo que quieren decir con esto, pero ven en esta pérdida del sentido crítico, que se alimenta de ideas, un futuro radiante para la “inteligencia conectiva”.

¿No es esta otra forma de imponer el pensamiento único?

Podríamos decir que si. Nuestra época elabora y adula una utopía tecnológica totalitaria que nos promete todo: un ciber-eldorado. Esta utopía nos hace soñar y nos vuelve ciegos a todos los otros valores de la vida y a los otros escenarios posibles de la aventura humana. La utopía tecnológica se transforma así en ideología dominante, con todo lo que esto implica, especialmente la alienación del espíritu, el ejercicio del poder por los dominantes y la explotación de los dominados.

Usted ha afirmado que este gran “simulacro numérico” marca el regreso de una interpretación idealista del mundo. ¿a que se refiere?

Platón concibió un universo dualista. Un arriba y abajo, un más allá respecto al mundo real que percibimos. Hoy, bajo el signo de lo numérico, nuestro destino humano está de ahora en más formado de aventuras astrofísicas audaces en un universo lejano, y de actividades prosaicas, manipulaciones genéticas vertiginosas y miserias físicas, inteligencia artificial y torpeza devastadora, economía del saber y hambre, comunicaciones planetarias mágicas y soledades humanas trágicas, democracias numéricas y dictaduras oscuras, guerras electrónicas y masacres a machete, libertades individuales y esclavitud humana. Descubrimos un nuevo mundo de sombras y conquistas, donde se entrecruzan la ciencia y la ficción, la utopía y la miseria, la libertad y la alienación ¿Mundo de progreso? Yo diría más bien que se trata de un nuevo mundo futurista-primitivo, con sus intensidades creadoras y sus arcaísmos numéricos.

Este gran simulacro numérico ¿nos propone entonces un nuevo desafío histórico?

Seguramente, el hombre no puede jugarse su futuro a los dados. No hay que dejarse hipnotizar por este simulacro y, se podría decir, que tampoco deberíamos tomar como reales y adquiridas las promesas de un nuevo Eldorado. Hay que repensar más bien el humanismo crítico y actualizarlo considerando los sentidos que el hombre puede dar a estas nuevas tecnologías tan poderosas. Evitemos dejarnos seducir por el posthumanismo, el que sería literalmente un sin sentido, inclusive un retorno a la barbarie. Esta invitación del posthumanismo a inclinarnos ante la lógica del poder de las tecnologías, es un absurdo, es simplemente proclamar un no pensamiento. Ahora es el tiempo justo para cuestionar esta suerte de elogios a una nueva magia bárbara y elaborar una grilla de análisis filosófico y crítico capaz de tener en cuenta los nuevos desafíos tecnológicos para poder darles sentido. El sin sentido sólo puede llevarnos a catástrofes en el escenario de la implementación de la extraordinaria potencia de las tecnologías.
Hoy tenemos el deber de cuestionarnos para saber verdaderamente que mundo queremos ¿Con qué valores? ¿Qué objetivos? ¿Quién tomará las decisiones? ¿Microsoft? Los laboratorios de investigación del MIT? ¿El presidente de los Estados Unidos? ¿El Papa? No deberíamos abandonar, en nombre de la lógica binaria, cuestiones filosóficas y políticas tan fundamentales. Es necesario abordar este escenario con una conciencia crítica y repensar de forma urgente los fundamentos de nuestro humanismo para manejar por fin nuestro propio destino.


Diego Fernando Pascual
Licenciado en comunicación social UNC. (Universidad Nacional de Cuyo- Mendoza. Argentina