Edición Abril 2003
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  Autor:  Mariana Iztúriz Boada Anterior     Trabajo Publicado      Siguiente
Venezuela

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Política-Economía
¿Globalización o Marginalización de las periferias? - 24/09/2002



"Trabajador de usar y tirar, disponible en el momento justo y por el tiempo necesario; flexibilizado, excluido, padeciendo de reducción, desplazamiento y reorganización, siente que ha caído-definitivamente- en la trampa de la globalización" Martín y Schumann

"El ejército multinacional de los desamparados, excluidos y carenciados, se siente definitivamente apartado de la gran aldea global" Ricardo Antonio Lomoro



La idea romántica de un mundo sin fronteras, de libre comercio y desplazamiento, de fusiones culturales y políticas, parece no tener cabida ni un minuto más en aquella aldea global de McLuhan. Hoy en día, la globalización se impone sin reparos como un fenómeno económicamente injusto, socialmente depredador y ecológicamente inviable, exiliando del orden mundial a las periferias marginadas.

Samir Amin en su texto presentado ante la Conferencia Mundial contra el racismo de Durbán en Sudáfrica este año, presenta críticamente la "coexistencia en cada una de las etapas del desarrollo global de centros y periferias", siendo los "centros" aquellas regiones "del primer mundo" con una hegemonía nacional burguesa y un Estado nacional establecido, mientras que las periferias corresponden a los sectores del globo que no controlan en su ámbito local el proceso acumulativo de riquezas, es decir, no forman parte del sistema capitalista y se ven influenciados por limitaciones externas.

A quienes arguyen que la globalización representa una necesidad histórica o una respuesta lógica de la que no se puede escapar (como Bauman, 2001), se oponen aquellos que analizan el proceso globalizador como un proyecto de expansión imperialista, capitalista y neoliberalista del siglo XX.

A través del desarrollo histórico de la Humanidad, el imperialismo y el capitalismo han generado el control oligopólico de pocos grupos mediante la exclusión de otros. Según Amin, desde la época mercantilista de la colonia, pasando por la "misión civilizadora" de la Revolución Industrial, hasta nuestros días con el colapso del sistema soviético y los regímenes populistas-nacionalistas del Terecer Mundo, las periferias marginadas no cuentan con una estrategia propia de desarrollo porque "los poderes imperialistas se han encargado de 'pensar por ellos' y concebir sus proyectos".

Así, Chusa Lamarca afirma que la globalización refleja la consideración del mundo como un gran hipermercado global, en el cual se producen, adquieren y comercializan productos en cualquier parte del planeta; mercantilizando la naturaleza, la sociedad y los individuos. Bonefeld apoya esta posición cuando argumenta que "el llamado factor humano de la producción ya no es un ciudadano, y a su vez el ciudadano no es más que un factor de la producción en tanto mercadería asalariada".
Se presenta entonces una de las principales consecuencias negativas de la globalización: la mercantilización de los individuos, la naturaleza y el trabajo. El fenómeno representa la distribución desigual de poder (económico, político, social, cultural, etc.) entre centros y periferias, norte y sur, occidente y oriente, como afirma Brüner "debido a la globalización, el capitalismo enfrenta ahora el dilema de las desiguales distribuciones a nivel mundial y dentro de ese cuadro existe la desigualdad en la desigualdad".

Con esto último, el autor hace referencias a sub-desigualdades en el desequilibrio global, porque existe la inequidad política (donde prevalece el sistema democrático capitalista), cultural (donde los valores de occidente se imponen a oriente y los del norte subyugan a los del sur) y de género (donde la fuerza productiva masculina margina la presencia de las féminas).

Autores como Lamarca afirman que la globalización es androcéntrica ya que "obedece a la lógica de un solo género: el masculino"; en tanto que Brüner agrega que "en la mayoría de los países, industrializados o en desarrollo, lo que el índice de potenciación de la mujer (medido por los ingresos, el acceso a oportunidades profesionales y la participación en decisiones económicas y políticas), refleja la desigualdad entre hombres y mujeres".

La hostilidad global entre la inconformidad de los centros y la frustración de las periferias por el rechazo y la exclusión, ha motorizado fenómenos mundiales como el racismo, la intolerancia ante la diversidad cultural y la denominada "conquista cultural" que apoyan autores como John Gray al afirmar que "Estados Unidos ha actuado asumiendo que las personas de todo el mundo "quieren" vivir como ellos, al establecer patrones mundiales".

En el área de trabajo, la competitividad y producción global, se observan de igual modo los estragos del fenómeno globalizador. Los niveles de desempleo en las periferias y la consecuente sustitución de mano de obra por maquinarias ha sido analizada y criticada por autores como Ricardo A. Lomoro quien hace referencia al Holocausto laboral "donde más de 800 millones de seres humanos están desempleados o subempleados en el mundo y estas víctimas del "horror económico" se sienten definitivamente excluidos de integrar la red". Otros autores como Bonefeld que cita a Hirsch, 1995 y a Anderson, 1992 plantea que la globalización se basa en una sociedad de clases sin clases, lo que viene a significar entonces que los obreros están virtualmente inertes para resistir los dictados económicos.

Esta expansión imperialista de las potencias del mundo, no sólo acarrea dichos descalabros culturales, sociales y humanos, sino también políticos y ambientales. Políticamente la globalización ha llevado a la "subsistencia de los Estados Nacionales" (Brüner), donde la competitividad en la producción y comercialización eleva la desigualdad de las periferias con el primer mundo y las hace más dependientes en este mundo de una sola red.

En cuanto al ámbito ambiental, la explotación ilimitada e inconsciente de recursos naturales, la mercantilización de la naturaleza y el saqueo de las reservas naturales en las periferias para el aprovechamiento de la producción de los centros, es un tema que ha tocado con especial atención Vandana Shiva y otros activistas antiglobalización.

Un tema que no debe dejarse a un lado es la acción y propuestas de diversos activistas contra la exclusión, la explotación laboral en aras de la globalización y la intolerancia a la diversidad, que han consolidado Grupos antiglobalización denominados por Brüner como subculturas del rechazo, y que reúnen desde estudiantes hasta formaciones heterogéneas de matiz violento pasando por profesionales y diplomáticos, donde se observan ejemplos como el Bloque negro, Frente duro, Monos blancos, la AGP, ATTAC, entre otros y suelen manifestarse en contra de cumbres internacionales como los casos de Seattle, Génova, Davos, etc. Autores como Borosage, Roitman, Carbajosa y Patricia Fernández ahondan en este tópico.

El momento que se vive es entonces propicio para reflexionar si el fenómeno de la globalización, con sus injusticias sociales, humanas, ambientales y laborales, está dando paso a una mayor integración mundial o si por el contrario está marginnado cada vez más a las periferias, en las que lamentablemente Venezuela está inmersa.

Mariana Iztúriz Boada
5to año de Periodismo Impreso Escuela de Comunicación Social Universidad Católica Andrés Bello, Caracas